Un mundo sumido en la corrupción

Corruptos hay en el mundo. Se les encuentra en un lugar y en otro y se pertenecen a todas las épocas. No hay excepciones de países, ni de ciudades. Tampoco se exceptúan las iglesias ni las religiones. Ellos están aquí y allá, llegan sin ser invitados y no se van ni cuando los corren.

Existen corruptos que hablan de los demás como si la honra ajena valiera poco; corruptos pusilánimes que se vician por una amenaza; corruptos menos cobardes pero más vivos que se venden por cualquier amenaza. Corruptos que corrompen a otros comprándoles la conciencia; corruptos corrompedores de otros comprándoles la conciencia; corruptos vendedores de su propia conciencia y otros a quienes ni conciencia les queda.

Corruptos de doble cara y puñalada trapera; corruptos de sonrisa ingenua pero falsa; corruptos que roban sin ruborizarse y matan sin alterarse. Corruptos que no te miran a los ojos por miedo a que los sorprendas; corruptos que te alientan a continuar mientras llenan de obstáculos tu camino. Hay corruptos de doble moral y corrupto sin moral; existen los que pecan sin temblar y los que tiemblan al pecar. Los hay de cuello blanco y traje pulcro; y los que saben mucho y los que no saben nada.

Hay corruptos que invocan el amor a la patria y quienes venden a la patria. Existen los que hacen la guerra mientras luchan por la paz y quienes viven en paz gracias a la guerra. Hay corruptos de mente clara y actuar oscuro. Los de las acciones dudosas y los del pasado incierto. Corruptos que saben hacer lo bueno y no lo hacen. Corruptos que aparentan ayudarte mientras negocian tu condena. Corruptos que ofrendan en la iglesia por si es cierto lo del infierno y dan limosnas a los pobres por si es cierto lo del cielo.

Corruptos liderando a sus iguales y corruptos que pecan “porque todo el mundo lo hace“. Corruptos que se corrompieron porque no había más remedio y otros que incurren en el mal porque fue lo único que aprendieron. Corruptos hay de los que sobornan y también los que se dejan sobornar. Corruptos los que predican en el templo el mensaje del Salvador y los que nunca van al templo aunque necesiten la salvación.

Corruptos que se acuestan con la mujer del prójimo y prójimos que se acuestan con cualquiera aunque no sea una mujer. Corruptas las que seducen al hombre de la prójima y sacan al padre de su hogar.

Corruptos por igual, hoy como ayer, los que traicionan a su Maestro por treinta monedas de plata y lo s que alteran sus principios por un cheque de siete cifras. Corruptos que van de un lado a otro sembrando la cizaña y corruptos que renuncian a cambiar. Corruptos son los que prenden una vela al diablo y le dicen plegaria a Dios; corruptos los que le roban la sonrisa a los niños, a plena luz del día, privan al pueblo de su alegría.

Corruptos los que prometen y no cumplen; los que tientan a las señoras y engañan a las niñas.

Los que tiran la piedra y esconden la mano, los que actúan en la sombra y los que se burlan de la justicia. Corruptos todos los que no honran la memoria de sus muertos, ni le son fieles a su palabra ni a su firma. Corruptos los que se hacen los de la vista gorda; los corrompidos por la indiferencia. Corruptos los que escalan, sin pedir disculpas, sobre las espaldas de sus amigos.

Corruptos los expertos en la filosofía de la mentira; en la arquitectura de la calumnia en la ingeniería de la infamia. Estos corruptos abundan en todas partes. Hacen parte de la lista de los corruptos que en el mundo son.

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