Liderazgo Social…

Dwight Eisenhower: “El liderazgo es el arte de conseguir que otra persona haga algo que quieres hacer porque quiere hacerlo“.


El liderazgo en un principio es algo bien sencillo: los seres humanos han decidido que es mejor andar juntos y se buscan los unos a los otros. Es posible que después se arrepientan de estar junto a otros seres con defectos igual de insoportables a los suyos, pero no hay nada que hacer. Por elección o por fuerza de las circunstancias es necesario seguir en un grupo, en una comunidad, en una aglomeración de gente que ama, sufre, olvida, sueña…de personas con virtudes y de almas que necesitan llegar a alguna parte.

Cuando se da un escenario como es anteriormente descrito en que unos y otros deben compartir, van surgiendo casi siempre de manera espontánea algunas actitudes mediante las cuales unos ejercen influencia en otros. Cuando esta influencia se ejerce sin acudir a la coerción podemos estar hablando del liderazgo y de la sana forma de ponerla en práctica. El liderazgo es la búsqueda de los objetivos comunes mediante el esfuerzo cooperativo y voluntario de todos los miembros de un grupo conformado bien por acuerdo de las partes o bien por el desarrollo de los acontecimientos.


Un buen liderazgo se construye sobre dos pilares fundamentales: el poder formal y la autoridad moral. El poder formal se deriva de un cargo o de una designación hecha por el grupo o por quien tenga en sus manos el poder para hacerla. Tiene poder formal un alcalde a quien se ha ungido con el voto de sus conciudadanos o un gerente a quien se ha nombrado como tal por medio de un decreto o de alguna otra forma de escogencia. También la tiene el padre de familia y, de cierta manera el profesor en el aula de clases. Poder formal tiene también el árbitro en el partido de fútbol y el policía a quien se ha responsabilizado por el orden en determinado sector de la ciudad.

La autoridad moral en cambio no se recibe de ninguna persona ni se obtiene mediante un decreto u otro documento. Es necesario ganarla, construirla, edificarla cada día a través del comportamiento y del compromiso. Del comportamiento apropiado como miembro de una comunidad que espera nuestro significativo aporte para que ésta se mantenga unida y encaminada sin ninguna duda hacia el logro de sus más altos propósitos.

Y depende también del compromiso con los demás en un tema que es vital: el servicio. Los líderes verdaderos, los guías genuinos de la humanidad no se caracterizaron por las órdenes que dieron, ni por la cantidad de personas a las que mandaron sino por la disposición que tuvieron para servirle a los demás con desprendimiento y humildad. Uno de los más grandes líderes de la humanidad les dijo en cierta ocasión a sus discípulos: “«Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45)”


Estas son pues las claves del liderazgo: el poder formal y la autoridad formal. Alguien con poder formal, podría llegar a construir la autoridad moral. Es difícil, pero puede ser. Es más, sería lo ideal. Y alguien que desarrolle la autoridad moral tarde o temprano recibirá el poder formal como tantas veces ha ocurrido y podemos ver en personalidades cono Nelson Mandela, el padre de la nueva Sudáfrica, por citar solo un ejemplo.

El liderazgo es esencial en el desarrollo de los pueblos. Y El servicio es parte de la esencia del liderazgo. En los tiempos de Jesús, en los tiempos de Mandela y en todos los tiempos.

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